Soy peruano descendiente japonés de tercera generación. Hace 18 años que vine por primera vez a Japón, a partir de entonces mi vida está ligada a este gran país, pueblo del cual he aprendido bastante a tal punto que lo valoro y quiero como mío.
Como dekasegi y estudiante, aquí he vivido todo tipo de momentos, pero nada comparado con lo que estamos viviendo desde el 11 de marzo pasado, fecha que ha marcado un antes y un después en este país.
Luego del susto del terremoto, y a pesar de la amenaza constante de la radiación, decidí por permanecer aquí, pues aquí está mi vida, y no podría irme sin antes cumplir los objetivos que me trace, pero sobre todo, siendo consciente del grave situación que vive Japón, no podría irme sin antes haber contribuido con este país que me ha dado y me sigue brindando muchas oportunidades para mi desarrollo personal y profesional.
En mayo me entere del programa de voluntariado a través de la revista MERCADO LATINO y sin dudar hice los preparativos necesarios para poder asistir. Al principio pensé que sería imposible pues entre las clases de mi maestría, la tesis y trabajo a medio tiempo, prácticamente no me queda mucho para hacer otras cosas. Afortunadamente siempre se puede llegar a una solución, aunque esta implique algunos sacrificios, cosa que no importa mucho cuando se tiene en cuenta el momento crítico que se vive en las zonas siniestradas por el tsunami. Las personas de dichas zonas lo han perdido todo, sus vidas están paralizadas desde el terremoto, necesitan toda la ayuda posible y la necesitan ¡ya!
![]()
Es esta ocasión el grupo de voluntarios estuvo integrado por estudiantes extranjeros de 14 nacionalidades. Personas admirables de distintas universidades, especialidades, lenguas, costumbres, es decir distintos en todo pero con un objetivo en común: apoyar, contribuir, gambetear por Japón.
![]()
Nuestra misión tuvo objetivos concretos. El primer día tuvimos que limpiar un tramo de una canal que estaba obstaculizado por barro y piedras. Mientras que en el segundo, nuestra tarea fue la de limpiar un cerro de desperdicios (ropa, planchas de tatami, electrodomésticos, metales, madera, etc.) que habían sido arrastrados por el tsunami. En este último, la labor consistió en separar los objetos comunes (ropa, madera, tejados, metales) para luego llevarlos hacia la zona donde serán eliminados, procesados. En ambos casos se pudo notar una gran diferencia entre el antes y el después de realizar el trabajo, lo cual te hace sentir que tú presencia en la zona no fue en vano. Sin duda creo que es un sentimiento que compartimos todos los voluntarios.
Sin embargo, teniendo en cuenta que en esta ocasión concretamente solo se limpio un tramo de un canal (uno de los cientos de canales obstruidos que existen en la ciudad) y solo limpiamos un cerro de desperdicios (uno de los miles de cerros de distribuidos en esa y muchas otras ciudades) queda claro que este programa de voluntariado (que muchos empezamos por primera vez el último fin de semana de junio pero que se viene realizando desde hace algunos meses) va a ser un trabajo de largo tiempo y va a demandar el apoyo constante de todas las personas posibles.
Por eso invoco a todos los jóvenes estudiantes a participar de este programa, es importante que continuemos con estos y otros trabajos que aún quedan por hacer, de tal forma que podamos cambiarle la cara a esta y otras zonas en un corto-mediano plazo. Las jornadas de trabajo están organizadas de tal forma que todos podamos contribuir. Definitivamente habrá fechas en las que para algunos nos será imposible participar, pero a medida que más personas se unan podremos lograr una presencia constante.
Finalmente, creo que participar en este programa de voluntariado ha sido la mejor forma de apoyar a Japón, no solo porque sumamos esfuerzos que a la larga van a dar sus frutos (limpiar todas las zonas para dar paso su reconstrucción) sino también porque al mismo tiempo trasmitimos un apoyo moral a los sobrevivientes del tsunami y también a los demás voluntarios que se encuentran de manera permanente en dichas zonas siniestradas.
Sin duda es una experiencia que me ha enseñado mucho y que pienso volver a repetir varias veces, Dios mediante.
Conozco a este chico,no me soprende todos su hrnos son igual q el.
Dios te bendiga
[...] Paucar Un peruano y su expericence en Ishinomaki (08 de julio - Julio [...]
[...] Paucar Un peruano y su expericence en Ishinomaki(08 de julio - Julio [...]
[...] Paucar Un peruano y su expericence en Ishinomaki (08 de julio - Julio [...]
Hola buenas tardes!
Yo soy Kentaro Kubo de Japon. Estoy en Ishinomaki ahorita y empezando un proyecto grande para la gente de aquí, que se llama “proyecto de compartir coche” con ayuda del ayuntamiento de ishinomaki. En este Proyecto, estoy planeando de conectar ishinomaki y Peru y con casualidad encontré tu blog y te escribí. Mi numero es 080-4245-7589 Compruebe si usted está interesado, pues llamame por favor cuando quieras.
Atentamente,
Kentaro Kubo
[...] Paucar Un peruano y su expericence en Ishinomaki (08 de julio - Julio [...]